El papa Francisco ya descansa en la Basílica de Santa María la Mayor
CONTAPUESALTA- Con profunda solemnidad, el Cardenal Giovanni Battista Re, Decano del Colegio Cardenalicio, presidió la santa misa exequial con la que la Iglesia Católica despidió al Papa Francisco, su guía durante doce años de intenso pontificado. Frente a más de 200.000 fieles congregados en la Plaza de San Pedro, el purpurado trazó un retrato íntimo y emotivo del pontífice argentino, destacando su humildad, cercanía y entrega incansable a los más necesitados.
"Estamos reunidos en oración en torno a sus restos mortales con el corazón triste, pero sostenidos por las certezas de la fe", comenzó el Cardenal Re, cuya voz resonó entre los presentes. "La existencia humana no termina en la tumba, sino en la casa del Padre, en una vida de felicidad que no conocerá el ocaso", añadió, recordando el mensaje de esperanza que Francisco predicó hasta sus últimos días.
Conmovido, el Decano del Colegio Cardenalicio hizo referencia a la abrumadora muestra de afecto que inundó Roma en jornadas previas: "La masiva manifestación de dolor y participación nos revela cuánto ha tocado mentes y corazones el intenso pontificado del Papa Francisco".
Uno de los momentos más emotivos llegó cuando Battista Re evocó la última aparición pública del Santo Padre: "Su última imagen, que permanecerá en nuestros ojos y en nuestro corazón, es la del pasado domingo, solemnidad de Pascua, cuando, a pesar de sus graves problemas de salud, quiso impartirnos la bendición desde el balcón de la Basílica en un último abrazo al Pueblo de Dios".
El cardenal subrayó la coherencia de Francisco hasta el final, citando al apóstol Pablo: "La felicidad está más en dar que en recibir". "Como el buen pastor, amó a sus ovejas hasta dar por ellas su propia vida", afirmó, destacando que el Papa eligió servir en medio del sufrimiento, fiel a su llamado.





